Pequeño pero matón. No hay mejor definición para el Suzuki Alto Works RS-X preparado para ser un matagigantes en cualquier circuito. Su propietario, el norteamericano Scott Grunsky, importó hace unos años este Suzuki Alto de 1991 desde tierras japonesas con la idea de convertirlo en lo que vemos en las imágenes.
Para cuando el Alto llegó a tierras norteamericanas Grunsky ya se había hecho con numerosos repuestos que también necesitó importar. No tardó en instalar una jaula de seguridad completa, unas firmes y bajísimas suspensiones Suzuki Sports, llantas de 13 pulgadas pero con una gran garganta (Techno TV-R 13×7.5), varios aditamentos aerodinámicos en la carrocería, un par de alerones traseros, barras estabilizadoras, … La lista es interminable.
El motor tricilíndrico de origen entregaba sólo 65 CV, una cifra demasiado modesta para lo que se buscaba. La solución fue instalar un kit turbo Suzuki Sports F90, nuevos inyectores, un intercooler, un radiador de aceite y la debida reprogramación electrónica. Buscando ganar algún caballo más el sistema de escape fue sustituido por uno de la marca RSR. El resultado final refleja una potencia final de 100 CV, una cifra muy interesante debido al bajo peso del vehículo, y más aún si tenemos en cuenta que la capacidad del motor es de ¡sólo 657 centrímetros cúbicos!
En el interior se ha eliminado todo lo superfluo, a excepción de una gran cantidad de contadores que reflejan el rendimiento del motor en cada detalle. Grunsky no indica cuál es el peso final del coche pero si tenemos en cuenta que el modelo de serie sólo pesa 650 kg y en esta preparación ha perdido unos cuantos kilos es un dato que nos sirve para hacernos una idea de la manejabilidad de este Alto RS-X. O mejor aún, veamos un video con este coche de carreras de bolsillo a todo gas en un circuito.
Vía: Speed Hunters






