Este pobre experto en mezclar cócteles no sabía lo que le esperaba cuando los de Bacardí le metieron de copiloto en el coche del Kaiser… La verdad es que el buen hombre hace lo que puede, ¿a que sí?
Al final, después de derrapes con la bebida volando, el hielo que sale disparado a las primeras de cambio y su impoluta camisa blanca chorreada, Schumacher pudo probar aún un pequeño trago del cóctel más agitado (que no removido) de la Historia. ¡Salud!
Jajajaj, buenísimo :)