
Aunque con unos meses de retraso sobre la fecha inicialmente prevista, el nuevo Aston Martin Cygnet comenzará su producción el próximo mes de abril, podiéndose realizar ya pedidos del modelo en los concesionarios de la marca británica. El Cygnet tomará la base de un Toyota iQ y bajo el capó se situará un motor de gasolina de sólo 1,3 litros y 97 CV que permitirá a este modelo alcanzar la modesta cifra de 170 km/h de velocidad máxima. ¿Su precio? La versión más básica arranca en 38.000 euros.
Sí, has leído bien: 38.000 euros será el precio de partida para este utilitario y aún así Aston Martin espera vender unos cuantos cientos. En 2011 se fabricarán 1.000 unidades en Europa para mantener su exclusividad, estando previsto el aumento de unidades producidas a partir del año que viene. De hecho se van a lanzar dos series especiales limitadas denominadas Black y White, haciendo referencia a los colores de la carrocería y el interior, a un precio de unos 50.000 euros.
No hace falta pensar mucho para encontrar opciones más lógicas, a priori, por esos 50.000 euros como por ejemplo un Nissan 370Z de 328 CV que cuesta lo mismo o, si uno prefiere quedarse con un coche pequeño, un Mini John Cooper Works de 210 CV que seguro que también da muchas alegrías, empezando por los 20.000 euros que se ahorraría el conductor.

Pero ninguna de esas opciones sería un Aston Martin. Eso es sinónimo de que este pequeño utilitario dispone de unos acabados de lujo y un equipamiento amplísimo compuesto por nueve airbags, interior tapizado en cuero cosido a mano, control de tracción y de estabilidad, retrovisores exteriores eléctricos, acceso al interior sin llave, sistema Star&Stop, sensor de aparcamiento trasero, navegador por GPS y faros con tecnología led.
La versión White destacará por los elementos cromados del exterior, mientras que en el interior dominará el cuero blanco perla con piezas de Alcántara y metal satinado. La variante Black tiene dos bandas mates a lo largo de la carrocería y piel negra en su interior. El logo de la marca situado en el frontal lleva las alas blancas o negras identificando la versión.
El motor será el mismo que equipa la versión más potente del Toyota iQ, modelo con el que comparte base, pero con algunos retoques realizados por los ingenieros de Aston Martin. Se trata del propulsor 1,33 VVT-i de cuatro cilindros, con 97 CV y que tiene su punto fuerte en unas reducidas emisiones de CO2: 116 g/km si se elige el cambio manual de seis marchas o de 120 g/km con la transmisión automática CVT.
Llegados a este punto es cuando encontramos el sentido de este modelo. A partir de 2015, la Unión Europea exigirá a los fabricantes que la media de emisiones de CO2 de sus modelos sea inferior a 130 g/km. Para “incentivar” el cumplimiento de esta normativa, cada fabricante tendrá será sancionado con 90 euros por cada g/km de exceso y por cada coche vendido.
Para evitar un considerable agujero en las cuentas de Aston Martin fruto de esta norma europea, el Cygnet nace con el simple propósito de rebajar la media de emisiones de la marca. Ulrich Bez, CEO de la marca británica, no oculta este hecho y lo justifica asegurando que “Aston Martin debe ser honesta y no hacer concesiones. Cualquier cosa que hagamos debemos hacerla bien. Si fabricamos rendimiento, fabricamos rendimiento; no vamos a reducir el rendimiento de nuestros automóviles deportivos. El Cygnet cubre las necesidades para satisfacer las demandas de las emisiones”.
Imágenes: Automobiles Review














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