
Un concesionario de Mini en Auckland, Nueva Zelanda, tuvo la idea de realizar un anuncio comercial impactante para llamar la atención sobre el Mini Clubman. Con esa idea se llevó a cabo un anuncio “musical” en el que 300 armónicas fueron adheridas a la carrocería del Clubman. Bautizado como Mini Carmónica, el utilitario mostraba armónicas pegadas en el capó, el techo, los laterales e incluso las llantas que al circular producían un ruido característico.
Parece difícil que a alguien le guste viajar durante muchos kilómetros con ese sonido tan irritante pero Chris Schofield, de la agencia publicitaria DraftFCB que ideó el anuncio, afirma que el sonido que se percibe en el interior del Mini cuando se circula “es como tener un ángel en el coche”. Imaginación no le falta.
Vía: Inside Line
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