
Land Rover presenta la nueva generación del Discovery en el Salón de Nueva York, aunque a simple vista no diríamos que se trata de un modelo totalmente nuevo, debido a su diseño bastante continuista acercándose cada vez más a su hermano mayor, el Range Rover.
Cada vez quedan menos modelos como este Discovery, un todoterreno de los de verdad, capaz de afrontar los terrenos más duros y escarpados y no quedarse en el intento. Y es que las marcas cada vez tienden más hacia los SUVS, todocaminos o crossovers, dejando un poco de lado las cualidades más puramente offroad, quizás porque es lo que pide el mercado. Eso con el Discovery no nos faltará, así como tampoco está exento de un cierto refinamiento en asfalto o comodidad en su bien acabado interior.

El Discovery ofrecerá un nuevo motor diésel 3.0 TDV6, muy similar al del Jaguar XF, permitiéndole acelerar de 0 a 100 Km/h en tan sólo 9,4 segundos, con un par máximo muy elevado, de nada menos que 600 Nm a 2.000 rpm. Su consumo medio homologado es de 9,4 litros cada 100 Km.
Este motor no vendrá a sustituir al 2.7 V6 actual, sino que complementará la gama en un escalón superior. Pero como no todo va a ser diésel, también habrá una versión especialmente orientada al mercado norteamericano con un motor gasolina de 5.0 litros de cilindrada y 8 cilindros en V, ofreciendo 375 CV y 508Nm de par máximo (poco menos que el 3.0 TDV6). Ambos irán asociados a un cambio automático de seis relaciones.
Y en cuanto a su diseño, típicamente Land Rover. Nueva parrilla y faros, junto a unas ópticas traseras con LEDs completan la nueva oferta. Cinco o siete pasajeros podrán disfrutar de las bondades del Discovery, porque seguro que confort y lujo, en las versiones más altas, no se echará en falta. Como tampoco un equipamiento al más alto nivel, que incluirá hasta la posibilidad de regular la suspensión desde el mando a distancia (!)…





























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