
En la primera generación del Mini hecho por BMW, ya gozó de una variante diésel, con denominación One y motor de 1.4 litros de cilindrada y procedencia Toyota (el mismo que el del Yaris de por aquel entonces). En la generación actualmente a la venta, si quieres un Mini diésel tienes el Cooper que monta el 1.6 de 110 CV y procedencia PSA, que proporciona prestaciones lo suficientemente razonables con un consumo homologado de tan sólo 4,4 litros cada 100 Km.
Pero Mini quiere ir más allá, sobre todo ahora que las versiones diésel “prestacionales” abarcan a casi todos los segmentos. Por ello, y según la revista británica AutoCar, los rumores apuntan a que podría aparecer en unos meses un Cooper S con motorización diésel, con una potencia que rondaría los 150 CV.
El Mini Cooper S diésel montaría el bloque del BMW 120d, pero con retoques en electrónica y las lógicas adaptaciones para poder colocar el motor en posición transversal y adaptarlo al pequeño vano motor del Mini
Por si esto no fuera suficiente, también podría aparecer en el futuro un Mini John Cooper Works de altas prestaciones… diésel. Llevaría el mismo motor que el 123d, el 2.0d de BMW con doble turbo y 204 CV. No quiero imaginarme un Mini trasladando todo el par, en absoluto comedido, de ese motor al asfalto, sería una pequeña (mala) bestia, aunque no sé si podría igualar el comportamiento y sensaciones del JCW actual gasolina…
Vía: High Motor
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