
No me he podido resistir a buscar las imágenes de dos acontecimientos que hicieron que muchos saltásemos en el asiento, mientras veíamos las carreras de Fórmula 1: el primero es aquél glorioso momento del Mundial del 2005 en el que, en Nurburgring, Raikkonen perdió una rueda de su monoplaza… ¡En la última vuelta! La victoria fue en este caso para Fernando Alonso, que aprovechó bien la ocasión.
Y este otro vídeo se remonta a 2006, y en él vimos al Kaiser quemar el motor de su Ferrari en el circuito de Suzuka, lo que rompió, como dice el locutor (por cierto, qué énfasis…), el mito de la fiabilidad de los coches rojos.
Que los disfrutéis!
Imagen: F1fanatic.
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